viernes, 29 de enero de 2016

El hombre





Pequeño ser,
que tremendo y glorioso a veces cree ser,
Tú, como todos,
crees estar en el trono de la vida,
crees triunfante ver a los demás
ante tu estúpida risa,
y no piensas que eres tú,
el payaso de sus pistas
la figura que cree ser venerada
porque su confusión no ve
que eso es sólo apariencia,
que ese ser independiente por decreto,
que ese creer que eres libre por completo
no hacen sino demostrar que eres pequeño
porque no te conoces, ni te sientes
y tu mundo se derrumba
mientras que todos aquellos que estimaste,
inferiores a ti,
entonan su propio himno de libertad.

MARÍA JOSÉ LUQUE FERNÁNDEZ

9 comentarios:

  1. Duro alegato contra la vanidad de algunos hombres escrito por Marijose Luque "Sonrisas de camaleón".

    Saludos a tod@s.

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  2. Buena alusión a la prepotencia del ser humano.
    Saludos

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  3. En efecto, estimada Yolanda. En ocasiones la arrogancia ciega a los hombres.
    Gracias por tu interesante comentario.
    Saludos.

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  4. A veces nos ciega el orgullo y la arrogancia, esa soberbia, no somos más que una hormiga en relación al tamaño del universo. Aún así nos creemos dueños del mundo.........
    gracias amigo.

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    1. Sí, Marijose, así es. Nos sentimos superiores, en ocasiones, a los demás y somos como una gota en el océano en realidad. No hay mayor poder que la humildad y en éstas, tus letras, has demostrado sobradamente tu gran capacidad para escribir algo de valía, toda una reflexión aleccionadora. Enhorabuena, amiga.
      Gracias por participar y por tu acertado comentario. Saludos.

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  5. Excelente!!! Una clara referencia al ser humano y su pobre visión ante lo que realmente es importante!

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    1. Somos tan poca cosa y tanto nos creemos que muy a menudo nos ciega la vanidad.
      Gracias por tu comentario, amiga. Un saludo literario.

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  6. Que interesante texto y buena reflexión y enseñanza. Ay que ver como somos las personas...

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    1. En efecto, Sara, somos títeres de nuestra propia vanidad. Creemos ser superiores a todo y a todos cuando en realidad somos simples pasajeros de la vida que un día desapareceremos como los demás.

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